Damos de alta tu clínica
Tus citas se cargan desde el export de tu software de gestión. Configuramos el número, el texto con el nombre de tu clínica y la hora de envío. A recepción le lleva media hora, una vez.
acudda escribe a los pacientes del día y recoge las respuestas por ti: quién viene, quién no y a quién hay que llamar. Recepción se queda con dos llamadas, no con treinta.
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Un cuadro, un interruptor. A la izquierda, la jornada que ya tienes; a la derecha, la misma jornada después de un mensaje enviado al desayuno. No cambia nada salvo cuándo te enteraste.
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El trabajo de acudda es el aviso del desayuno. Meter a alguien en un hueco liberado sigue siendo cosa del mostrador — solo que ahora tiene toda una mañana para hacerlo, en vez de un minuto. Y un paciente que no pulsa nada no es una ausencia: va a la lista de llamadas, no a la papelera.
Nadie tiene que aprender un programa nuevo. Hay una hora de envío, tres botones y una agenda que cambia de color.
Tus citas se cargan desde el export de tu software de gestión. Configuramos el número, el texto con el nombre de tu clínica y la hora de envío. A recepción le lleva media hora, una vez.
A la hora que fijaste, acudda escribe a cada paciente que ves hoy que tenga un móvil en la ficha y cuya hora no haya pasado. Un mensaje a cada uno.
Confirmar, No puedo ir o Llamadme — con franja de mañana o tarde, y una línea suya si la deja. Si escribe en vez de pulsar, lo ves como Escribió: no cambia nada por su cuenta.
Verde, confirmada. Rojo, los que no vienen — el hueco queda libre pronto, con el día por delante. Ámbar, una lista corta de llamadas por orden de cita. Lo demás no se toca.
Un recordatorio automático se mete en el día de tus pacientes. Estos límites están escritos en el producto, no en un folleto.
El mensaje lleva el nombre del paciente, el de la clínica, la fecha y la hora. Esa es la plantilla entera. Nunca el tratamiento, nunca una nota de la ficha.
Quien no contesta no recibe insistencia automática ni cancelación automática. Pasa a una lista para que lo decida alguien de tu equipo.
Cuando alguien se cae, quién entra en esa hora lo decide recepción. El trabajo de acudda es el aviso por la mañana — con el día por delante, en vez de a la hora.
Un mensaje por paciente y día, para ese día. Sin recordatorio a 72 horas, ninguno a 48, y nada que llegue por segunda vez porque no hicieron caso al primero.
Después de dos envíos que no llegan al mismo paciente deja de intentarlo, y lo pone delante de una persona en vez de escribir al vacío.
acudda no es un directorio ni un marketplace. No vende tus horas libres y no compite con tu clínica. Trabaja con los pacientes que ya tienes.
¿Y cuánta gente contesta uno? Un SMS no vuelve. Con botones la respuesta llega a la agenda, y la agenda le dice a recepción exactamente a quién llamar.
Entonces sabes lo que te cuesta cada mañana. Con esto recepción solo llama a los ámbar, que en un día normal son un puñado.
Tú. El trabajo de acudda es el aviso por la mañana; quién entra en el hueco lo decide el mostrador. Solo que tiene una mañana para hacerlo en vez de un minuto.
Sin respuesta no es un no. Caen en la lista de llamadas con todo lo demás que necesita una persona, y alguien les llama.
Lo ves en la agenda como Escribió, con la frase tal cual la tecleó, y decides tú. El texto libre nunca cambia por sí solo el estado de una cita.
No. Tus citas se cargan del export que tu software de gestión ya genera, y las de teléfono se teclean. Tu agenda se queda donde está.
El mensaje lleva el nombre de tu clínica y se refiere a una cita que el propio paciente pidió, el mismo día que le toca.
Porque ya lo tiene en el móvil. Sin app que instalar, sin cuenta y sin contraseña — el mensaje llega en el mismo hilo que todo lo demás que lee.
Veinte minutos. Cargas el horario que ya exportas, eliges la hora a la que sale el mensaje y comparas los huecos con los de la jornada anterior. Esa comparación es todo el argumento.
O escríbenos: [email protected].